Niebla y Fuego en Buchholz

16 de Diciembre de 1944, Buchholz, Alemania

El amanecer en Buchholz no presagiaba el desastre. El plan original alemán para la "Batalla de las Ardenas" había comenzado de forma contenida: la infantería debía asegurar cruces de caminos clave, sin apenas apoyo blindado, para abrir paso a las divisiones panzer que esperaban en la retaguardia.


En el pueblo, junto a una vía de ferrocarril abandonada, una compañía de infantería estadounidense se relajaba. No esperaban acción. Los soldados hacían fila para el rancho matutino, tiritando de frío, esperando una taza de café caliente.

De repente, la silueta de los hombres del 27.º Regimiento de Fusileros alemán emergió de la carretera. El encuentro fue fortuito para ambos bandos. Por un instante, el tiempo se detuvo en un silencio de asombro mutuo; luego, el caos estalló mientras ambos grupos luchaban por desplegarse.


Los alemanes reaccionaron con rapidez, ganando la carrera hacia la cobertura del bosque cercano. Mientras sus ametralladoras fijaban a los estadounidenses en campo abierto —quienes aún sostenían sus tazas de café en lugar de sus rifles—, el fuego cruzado comenzó a barrer a las escuadras una a una.


Los soldados americanos intentaron correr hacia la seguridad de las casas de madera de Buchholz, pero las ráfagas desde la espesura los alcanzaban antes de que pudieran cruzar el umbral.


Al oír el estrépito del combate, los vehículos de apoyo estadounidenses intentaron maniobrar. Un jeep, y un M-3 se lanzaron en un intento de flanquear la posición alemana, pero los fusileros enemigos, bien ocultos entre los árboles, inmovilizaron rápidamente con fuego preciso. al jeep, aunque fallaron al lanzar un panzerfaust


Los oficiales de la compañía americana  corrieron hacia la línea de fuego, gritando órdenes en un intento desesperado por organizar una defensa coherente. Sin embargo, la ventaja táctica ya era de los alemanes.

Al ver que el pueblo se convertía en una trampa mortal y tras comprobar el alto número de bajas sufridas en apenas unos minutos, los oficiales tomaron la difícil decisión: la resistencia era inútil. Los supervivientes se vieron obligados a abandonar Buchholz, dejando atrás el cruce ferroviario y permitiendo a la marea alemana continuar su avance inicial, y la captura de un buen botín. 

Bajas;

Alemanes: una sección (4-6-7), un equipo de servidores MMG (2-3-7) y un panzerfaust.

Americanos: Líder 8-1, lider 9-1,  8 secciones(6-6-6) y 2 equipos de servidores(2-4-6). además del siguiente equipo: 3 bazookas, 3 mmg(una averiada), un jeep inmovilizado  y dos camiones medios. 



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