¡A las barricadas!

01/12/1939. 14:00 P.M . - 12 Grados Celsius. Localización: Kaverna A unos tres kilómetros al sur de Kaverna, la carretera se extendía solitaria, flanqueada por campos abiertos. Los hombres, un grupo reducido, habían posicionado su ametralladora pesada, su mirada fija en el camino que se perdía en la distancia. Frente a ellos, la escuela rural, un edificio modesto y silencioso, se erguía como un testigo mudo de la inminente batalla. Su misión era clara: retrasar el avance enemigo a toda costa. Sabían que el tiempo era crucial, que cada minuto ganado podría significar la diferencia entre la vida y la muerte para sus compañeros. La carretera, su única vía de acceso, debía convertirse en un cuello de botella infranqueable. El sonido metálico del hacha resonó en el aire, rompiendo el silencio opresivo. Con cada golpe, los troncos caían, listos para formar una barricada improvisada. Sabían que el enemigo dependía de sus vehículos para avanzar, y esa depende...